No es no! [PARTE 1]

Siempre he sido muy cortante y cerrado en cuanto a mis gustos musicales, la gente ha llegado a odiarme por eso, pero nunca le dí mucha importancia, mi jefe en cambio parece ser lo opuesto a mí. Siempre queriendo complacer al mundo y buscando la manera de actualizarse y estar en contacto con los jóvenes. Observándolo más detenidamente, cuando esta hablando con alguien más joven que él, pareciera que le roba su vitalidad y sin que el chico o chica se de cuenta, este  señor de nariz poco menos que halagadora se acerca y de a poco le succiona la vida, palabra a palabra.

Esta vez la victima de mi jefe vampiro fue su sobrina, una niña de apenas 14 años. El lunes la llevo a la estación donde le mostró las instalaciones y le explico el funcionamiento de la radio y su prominente trabajo. Al dejarla ir, la niña parecía un pálido cadáver que a penas si podía mantenerse en pie. La vida le había sido arrebatada de sus jóvenes manos. Mientras yo esperaba mantener mis fuerzas durante el resto del día, no contaba con lo que mi jefe extrajo de la inocente e influenciable cabeza de su sobrina… una nueva idea, idea que atraería un publico más joven a su decadente programa.Vi sus labios moverse en cámara lenta, cuando me levante esa mañana nunca pensé que mi jefe hubiera perdido tanto la cabeza. Un tributo a Justin Bieber.

Mientras caminaba a mi casa ya con la cabeza adolorida, sólo podía pensar en lo que mi jefe me había dicho “además tendrás que escuchar el disco para entregar una reseña en el blog de la página… y más vale que sea buena”. ¡NO! Quería regresar a la estación y gritárselo en la cara unas cuantas veces, pero necesitaba el trabajo y aún que la paga no era buena, era lo más cercano que estaría a ser locutor de radio y tenía que tragarme mi orgullo… sólo esta vez.

Busque en Youtube las canciones y las puse de una por una, en orden como el disco (Believe) las disponía. Aguantando la respiración y tratando relajarme aguante los casi 50 minutos que dura el álbum; Abrí un archivo de word, y empece a escribir, al no poder avanzar, abrí una de esas paginas de críticas esperando al menos poder robarme una buena opinión del álbum, pero nada, ni robado podía darle una buena calificación a este material. Necesitaría una nueva vida o una lobotomia para poder hacer una buena crítica de lo que el infierno me daba para escuchar.

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Viernes de oro.

Mientras revisaba mi correo y me entretenía con videos en Youtube, esperaba que mi trabajo se aplazara algunas horas más. Mi jefe no se había dignado a mandarme el playlist del día y la verdad no lo esperaba, ese día era “Viernes de oro”. Yo odiaba los viernes, exclusivamente por esa razón, sus listas de ese día eran un tributo a toda las generaciones que habían crecido en las mismas décadas que el. Sin embargo por más que yo pudiera odiar esas listas y ese día, no podía evitar recordar que los viernes era ese momento de la semana donde más gente nos escuchaba.

Ya listo para cualquier cosa uno de mis compañeros de trabajo se acerca y me explica que hoy no habrá programa; mi jefe por alguna extraña razón había estado envuelto en una riña de bar un día anterior y estaba en el hospital por un brazo roto y varios golpes. No creía que por fin después de varias semanas hoy, volvería a amar un viernes. Desde el trabajo hasta mi casa no podía evitar sentirme contento de que no tendría que hacer ese tonto trabajo hoy, un accidente es por fin una buena señal.

Después de un rato de no hacer nada en mi casa, decidí saber que harían con el programa de 8 a 9 de la noche, horario del programa en el que trabajo. Le dieron ese espacio a una conductora, creo que en mi vida la había escuchado antes, pero eso si, tenia una mejor voz que la de mi jefe y al menos le daba la ilusión a cualquiera de ser interesante. Mientras ella trataba desesperadamente de alargar su programa, la gente le llamaba y preguntaba por mi jefe, donde estaba su programa de los viernes, cuando regresaría de nuevo o si lo habían cancelado. Al escuchar el silencio de la mujer en la radio, caí en cuenta de que, por un largo rato, seguiría odiando los viernes.

Sólo hay “Windows 98” en la radio.

Después de mucho buscar una oportunidad de trabajo en la radio, encontré algo pequeño, ayudante de un locutor al que en mi vida había escuchado, pero no importaba, ya estaba más cerca de lo que buscaba, ningún trabajo es malo, me dije. El primer día me levanté, hice todo más rápido de lo usual, todo para probarme a mi mismo que tengo la determinación que se necesita, incluso llegué un poco más temprano de la hora a la que me dijeron. Lo único que se me hizo raro de todo fue, que no había conocido a mi nuevo jefe, hablé con una señorita que me hizo un montón de preguntas y me pidió muchos datos innecesarios, pero ni la sombra del que sería mi patrón, ni siquiera su nombre sabia, pero después de un rato ya no le di importancia, porque ni la decencia tuve de escuchar su programa para saber a que me metía. En fin, Al entrar al edificio y subir hasta mi lugar de trabajo, vi a un hombre, no se si extraño lo alcanza a definir, su cara no tenia ninguna proporción, la nariz enorme y puntiaguda, siempre sabes que te esta hablando a ti porque te apunta con eso, ojos muy pequeños y una barbilla pronunciada. Además el hombre carga una imagen muy al estilo de “Luis Miguel” y su voz iba más allá de molesta. Después de observarlo un rato caí en la cuenta de porque este hombre no se presenta a las entrevistas, probablemente y sólo estoy suponiendo, nadie quisiera trabajar con el después de verlo.

Me había propuesto a mi mismo dejar las críticas a tras debido a que ya me había traído problemas en el pasado y no quería que se repitieran. Trate de dejar mis “hilarantes” pensamientos acerca de la deformada cara de mi jefe y enfocarme en lo que me estaba diciendo, que en resumidas cuentas fue un “si le hechas ganas te va a ir bien”. Me llevo hasta unos pequeños cubículos donde tenían tres computadoras muy viejas ya, que en los siguientes momentos me daría cuenta, no se habían siquiera molestado en actualizarlas porque al prenderla salia en la pantalla el bonito logo de “Windows 98”. Mientras yo contemplaba lo viejas que eran esas maquinas el me trababa de explicar a grandes rasgos que era lo que tenía que hacer y me soltó su “tracklist” de la semana y me dijo que la viera, la tome y la vi repetidas veces, variado el asunto pero nada que me sorprendiera, boleros, baladas, rock en español y un montón de éxitos de los ochentas. Me volteo a ver como esperando alguna reacción positiva de mi parte, pero no pude hacer más que levantar una ceja como diciendo “A mira que padre”. después de otros segundos de incomodidad, volvió a tomar la lista se fue pero sin antes decirme que ya tenia una copia en mi escritorio y que me pusiera a trabajar.

Prendí la computadora, vi el logo de “Windows 98”, solté un pequeño suspiro, me puse mis audífonos y empecé a trabajar en lo que sería una buena tortura.